jueves, 4 de junio de 2009
Brinda FES Aragón atención contra la violencia física y psicológica
En un comunicado, dijo que si bien esas situaciones afectan a un amplio sector de la población, las mujeres son las más vulneradas, y ello se refleja en el comportamiento y en el ausentismo laboral y académico.
A su vez, la coordinadora de Redipav, María del Carmen Zamora Villedas, recordó que el programa, que tiene como frase promocional "Construyendo lazos contra la violencia", surgió en enero de 2008 a raíz del taller "Rostros/Rastros de la agresión; una mirada a las manifestaciones cotidianas de la violencia hacia la mujer".
Señaló que esta problemática es multifactorial y, en ocasiones, "la violencia callada es la que más daña". Por ello, la atención y el apoyo brindado se da a través de dispositivos didácticos, que no obedecen a los clásicos métodos utilizados.
Explicó que se creó un equipo multidisciplinario, que en la actualidad atiende más de 35 casos, y está compuesto por 10 estudiantes de pedagogía, tres de derecho y una de Sociología; y se cuenta con la colaboración de un abogado, una diseñadora industrial y académicos de las carreras de pedagogía y psicología.
Fuente: admin.milenio.com/node/59215
martes, 2 de junio de 2009
“EN CONTRA DEL ATAQUE DE LA PROPAGANDA EN LA FES ARAGÓN”
Se trata de un proyecto enfocado en plantear una propuesta para combatir y alentar a los alumnos universitarios a participar en un programa que busque lidiar con la contaminación que genera la propaganda escolar, ya que es también un problema que afecta tanto al entorno como a la comunidad estudiantil, porque produce demasiada basura, al no dársele un uso correcto y limitado. A parte de provocar daños a las paredes de nuestra facultad, haciendo que se vean sucias, desgastadas y mal pintadas.
La contaminación propagandística se puede considerar como causa importante de la contaminación ambiental, ya sea de forma visual, como también del agua y del suelo, ya que si alguna propaganda esta hecha con plásticos que no se degradan quedan en el suelo y son arrastrados por la lluvia, mezclándose con el agua y provocando que se tape el drenaje.
La contaminación visual se refiere al abuso de ciertos elementos no arquitectónicos, como carteles, anuncios publicitarios e informativos, graffiti, etc., que alteran la estética, la imagen del paisaje tanto rural como urbano, y que generan, a menudo, una sobreestimulación visual agresiva, invasiva y simultánea.
Además el constante uso de áreas verdes, es decir, en ocasiones los jardines también son utilizados como sitio para la colocación de la propaganda ocasionando deterioro y destrucción de estas áreas afectando directamente al medio ambiente y a la calidad de vida de la población.
En este trabajo se busca encontrar la relación que existe o pretende existir entre la pedagogía y la educación ambiental, incluyéndose a las normas y estrategias del saber pedagógico en el que se envuelve todo conocimiento educativo, didáctico, organizativo, planificador, histórico y metodológico.
CONTINUARÁ...
viernes, 29 de mayo de 2009
Crítica a los Reality Shows
"REALITY SHOWS"
Hoy por hoy, cuando los mexicanos hablamos de televisión nos referimos a los llamados reality shows. Ya no nos preguntamos sobre la suerte de Catalina Creel en Cuna de lobos, ni nos preocupa quién le disparó a J. R. en Dallas. Mucho menos nos impacta la recapitulación de los mejores chistes de Derbez en cuando.Big Brother: El complot y de cómo van las votaciones en La Academia. En vez de esto, discutimos sobre quiénes fueron los recientes nominados en
La curiosidad del público con estos programas se refleja en el número de producciones que proliferan en el mundo. Según John De Mol, presidente ejecutivo del consorcio Endemol, su productora realizó en 2001 aproximadamente 400 series. Actualmente, el concepto Big Brother se transmite en 10 países. En algunos, como Alemania, Holanda y España, ya va por su cuarta versión.
México no se queda atrás. Las dos principales empresas televisivas del país, Televisa y Televisión Azteca, realizaron en 2002 seis producciones de este corte: Big Brother, Big Brother VIP, Operación Triunfo, Pop Stars, La Academia y La Academia 2a. generación. En lo que va del presente año ya se han producido cinco más: Código Fama, Big Brother: El complot, El conquistador del fin del mundo, La pesera del amor y Desafío de estrellas.
Queda claro que estamos en la era de los reality shows. Pero, ¿realmente vemos nacer un nuevo tipo de programación que saca de la jugada a la comedia y las series dramáticas? ¿O acaso los reality shows son, como muchos de los sitios de Internet, burbujas destinadas a reventar?
El reality show implica, para las cadenas de televisión, un arriesgado modelo de negocio. "Los reality shows son más caros que las telenovelas, aunque éstas obtienen mejores resultados. Los beneficios de una telenovela no son comparables a los de los reality shows porque la comercialización de éstos es exclusivamente nacional y se paga una licencia por ellos. Por el contrario, la telenovela tiene una venta internacional que llega a más de 100 países dependiendo del éxito del producto", comenta Chucho Gallegos, experimentado periodista y editor ejecutivo de revistas de espectáculos.
A pesar de esto, los ejecutivos de las empresas Endemol y Nostromo Producciones siguen apostando por estos programas. "Estamos viviendo apenas lo primero de este género. Los reality shows poco a poco tendrán que ir encontrando su mercado, su lugar, su horario; estos programas irán cambiando conforme a lo que el público vaya pidiendo", dice Iván Aranda, productor creativo de varios programas de este corte en Televisa.
Los nuevos proyectos tienen una visión de corto plazo, a diferencia de lo que se hacía en otras épocas. Antes de que estos programas aparecieran, las cadenas mexicanas habían conseguido éxito y reconocimiento con telenovelas, programas de concurso, series cómicas y programas musicales. La comodidad solía ser la fórmula para obtener el éxito. Las personas veían la televisión en sus hogares y, mientras, se podían quitar los zapatos. El público quería entretenimiento y distracción, pero la familiaridad era una virtud esencial. Los personajes que tenían éxito eran los de series cómicas como Doctor Cándido Pérez, ¡Cachún Cachún, ra, ra! o La criada bien criada; personas con quien la audiencia podía pasar no sólo una semana tras otra, sino un año tras otro.
Hoy los televidentes tienen más opciones. Hay sistemas de televisión que ofrecen más de 100 canales, a lo que hay que sumar los videos, DVD, videojuegos y el Internet. Las audiencias se han diseminado, y en su lucha por reunirlas, las cadenas descubrieron que lo mejor son eventos como la Copa Mundial de Futbol o la Serie Mundial de Beisbol, ligados a una intensa publicidad y promoción.
Los reality shows como Big Brother, La Academia o El conquistador del fin del mundo cumplen este requisito al pie de la letra. Sin embargo, el éxito del primer reality show implicó además descubrir una nueva clase de espectador.
"El primer Big Brother fue un parteaguas, ya que en México no existía el género como tal. Nadie lo había explotado, y por si fuera poco, tuvo una promoción adicional a la que nosotros generamos: la crítica y el rechazo total por parte de grupos conservadores. Nosotros creamos a un nuevo público, que de ahí se fue yendo a las diferentes opciones", señala el productor.
Quizá la principal de estas "opciones" fue La Academia, serie realizada por Nostromo Producciones para Televisión Azteca. "Cuando empezó Big Brother en este estilo de los reality shows, les resultó bastante bien. Entonces nosotros hicimos este reality menos individualista y menos temático. Quisimos volver a la historia de Fama, donde los chicos lloraban y se esforzaban", comenta Giorgio Aresu, productor de la serie.
¿Por qué nos gusta ver los reality shows? La respuesta obvia es que a todos los seres humanos nos atrae mirar a los demás. Pero los reality shows están dirigidos a un público que responde a sus propios dilemas. Al parecer a los jóvenes de hoy no saben escuchar, no saben hablar. Van a los "antros", lugar que les es muy agradable porque no tienen que hablar con nadie a causa del ruido. Nos estamos transformando en una cultura audiovisual que no dice nada.
Del otro lado de la pantalla, el de quienes aparecen en los reality shows, la pregunta es: ¿por qué alguien permite que millones de personas lo observen y se metan en su vida, incluso hasta conocer sus intimidades?
A lo mejor es porque no hay joven en el país que no quiera 15 minutos de esa gloria que es la televisión nacional. Con el poder inmenso que ésta tiene, aparecer en ella a diario es un estímulo fundamental.
Hay saturación, falta de esperanza en los jóvenes, que ven representadas ahí muchas de sus ambiciones. Hoy sólo existe lo que pasa por televisión. Los jóvenes que no salen en la tele no existen, y el anonimato les crea tremenda angustia.
Una de las grandes ironías sobre los reality shows es que son irreales. Los productores revisan horas y horas de cinta, siguiendo los hilos y buscando minas de oro que puedan ser explotadas. La edición estructura y aumenta el drama, y la música moldea la respuesta emocional de la audiencia hacia los acontecimientos. Es posible que los momentos clave no se encuentren en un guión, pero es obvio que están preparados.
La historia de la televisión mexicana no es más que una serie de cementerios de fórmulas exitosas que eventualmente se agotaron. En una época no había suficientes programas de vaqueros. Después abundaron los programas policiacos; luego, comedias familiares seguidas de deportes. Hace unos años, los programas musicales abarcaban gran espacio en la televisión mexicana. Esto, a la larga, sació el apetito del público.
Más tarde proliferaron talk shows como Cosas de la vida, Hasta en las mejores familias, Martha Susana, Laura en América y El show de Cristina. Al mismo tiempo, había fuerte competencia para crear programas de concursos como Atínale al precio o Gente con chispa. Este modelo también perdió su furor.
El programa Big Brother nació en Holanda el 16 de septiembre de 1999 y convirtió a la pantalla en un ojo de cerradura a través del cual el público podía espiar la vida ajena.
La televisión mexicana se vio envuelta en la nueva moda. "La televisión tiene que estar en constante renovación. Esta búsqueda ansiosa y exhaustiva la lleva a ser una especie de laboratorio. La televisión, por encima de la radio y el cine, es la que más invierte en proyectos piloto, porque está en búsqueda de programas atractivos, de cosas que puedan ir supliendo. En la televisión, los géneros tienen una vida muy corta", dice Chucho Gallegos.
A pesar de las modas, es probable que las viejas fórmulas de programación no estén muertas en lo más mínimo. Si las televisoras pudieran recordar cómo hacer programas a la vieja usanza --y probablemente lo logren-- entonces los televidentes asiduos reconocerán de nuevo un menú televisivo con un poco de drama, un poco de comedia, un poco de evasión, un poco de realidad. En otras palabras, una televisión que sí se parezca a la realidad.
Claro esta que estos programas han absorbido gran parte de nuestra vida, sin lugar a duda gira entorno nuestro, con este medio masivo ha provocado que realmente nos alejemos de cosas más importantes, como estudiar o ponerles atención a nuestras familias, con estas cosas ¿a dóde irá a parar México?
